jueves, 14 de julio de 2011

Melancolía



Nos quejamos tanto de estar cansados, algún día hemos de cerrar los ojos. Miro a mi alrededor y veo que todos son como plantas, que buscan el sol o sino estos se callan. Pensar en lo que es la vida es absurdo, no pensarlo también lo es. Vivir en ese punto medio es una virtud, vivir sin pensar, pero no pensar sin vivir.
Veo como la vida se esfuma poco a poco de la gente a la que amo, aunque admitirlo me cueste una lágrima o quizá algo menos dramático, aunque el alma y los ojos necesiten limpiarse de vez en cuando. Nuestras imperfecciones nos cuestan dolores en la consciencia y la cabeza, lagrimas hacia adentro porque si las derramamos en exceso hacia afuera, hay un signo de debilidad eminente. Dicen muchos que la esclavitud ha sido abolida hace mucho tiempo, pues si, la esclavitud de correas, castigos sanguinarios tangibles y torturas alimenticias. 

Pero el esclavismo sigue aún: seres enclaustrados en oficinas al frente de una pantalla olvidando o de alguna otra manera en alguna parte, no digamos algo absurdo pero, mirar el cielo azul, las familias que les rodean, sus gustos algo precisos por el estado del arte y la belleza: Emociones que cuando estas se acumulan y no encontramos forma de expresarlas o exhalar esas, nuestras mejores virtudes, nos frustramos y es allí donde aparece el látigo intangible de la esclavitud moderna: estrés. Así, sin sol y callados completamente, estamos caminando en línea recta, la mayoría de nosotros, y no sentimos el frenesí ni la sensación de manejar en una curva. 

Desde niña, este aspecto de la vida me ha dado miedo: dejar de ser yo y ser “alguien” (esclavo, trabajador, olvidadizo, sin sol). Cuantas cosas perdemos, cuantas cosas ha perdido el mundo por seres que se han dejado llevar por esa corriente, que han formado parte de ella y ella ha formado parte de ellos. Luego de tantas jornadas similares ha habido guerras, peleas en casa, peleas con el vecino, un par de maldiciones luego de una tormentosa caída luego del cansancio. ¡El ser libres se vuelve imposible en un mundo así!
Poner color en cualquier rincón, ser uno mismo en donde quiera se vaya, que el monocromo se quede en las películas antiguas y no en la de nuestras vidas, tratar de buscar el sol en donde quiera se esté, acordarnos de todos y no dejar que el amo de la esclavitud no nos haga olvidarnos de todos: alguien nos quiere en alguna parte. No tengamos miedo. 

…Y el hecho que se esfume la vida exista solo en utopías.




miércoles, 15 de diciembre de 2010

In memoriam



Sobre las aguas turbias y algo confusas del río Amazonas corren muchas cosas: pedazos de losetas europeas de derrumbes anteriores, cuerpos sin vida de animales que buscan un rumbo final, restos de vegetación vagabunda, pedazos de historia y de pólvora y algunos botecitos errantes que buscan beneficio del comercio de comestibles y otros. Sobre las montañas, cerros y mares de nuestro país pluralmente referido quizá también corre lo mismo, pero es la sangre que ha corrido por todos los confines, en todas estas décadas ultimas, las que nos hace parar un momento y quedarnos absortos ante las declaraciones recientes de algunos de sus principales ejecutores.

Era un octubre para terminar los noventa, con la típica pelota inflable en la primera cuadra de la calle nauta, donde los artesanos y sus pequeñas casitas pre-fabricadas daban color a las calles resurgientes del tiempo post-cauchero, trataba - con mi madre y hermana - de vivir otro momento mas sublime de la vida al desafiar mis sentidos y la gravedad. Aprendía mis primeros trucos artesanos gracias a Sarita, la hermana de la iglesia a donde iba para así tener fe de alguna forma, ya que en mis tiempos iba perdiendola debido a una serie de eventos desafortunados que ningun niño espera tener.

Era irónico ver que mi felicidad inmensa y tranquilidad al verme contrastada con el resplandor de las cuatro de la tarde, se viera opacado por un inmenso ardor en los ojos, como si todo el hades se estaba posando sobre mis ojos. Mi madre siempre decia que si haciamos algo malo en vida, ibamos a ir directamente al infierno, y hasta donde yo estaba segura aún podía sentir el aire en mis pulmones recibiendo el aliento que le hace al ser humano transcurrir el dia y dormir placidamente de noche. Volteamos todos, mirando que no eramos los unicos a quienes nos pasaba esto, sino que todo el mundo corria apresuradamente a cerrar las casitas, y buscaban agua para calmar el infierno ocular, hasta que alguien vino corriendo a decirnos que hagamos lo mismo, que algo parecido al fin del mundo estaba cerca: Alguien iba a morir ese dia.

Corrí, pues, con pelota en mano y mi hermana pequeña en brazos de mi madre, dejamos la pelota en la casa de una tia mas cercana y corrimos a nuestro hogar aparentemente seguro.Al voltear los ojos por un instante, cual hija de Lot en el sacrificio de las dos ciudades, observé el fuego y el caos detrás de mí, Iquitos, la tierra de ese río tan caudaloso era para ese entonces tierra de nadie, anarquía total, guerra civil. A mi abuelo, algo famoso en mis lineas, nunca lo había visto tan alterado, nervioso y muy preocupado hasta las lágrimas. Era tanta su preocupación que al oír que lanzaban las bombas lacrimógenas desde los helicópteros, nos junto a todos en un solo cuarto, y clamando al ser omnipotente en el que creía, le pedía por nuestra seguridad. Aquel día, en la ciudad, hubo uno de los saqueos mas grandes. Temíamos por nuestras vidas. Estabamos en terror.

Cuando aparentemente el caos hubo pasado, mis vecinos, huérfanos, lloraban la muerte de la madre de familia, Corinita, irónicamente llamada como mi madre, pero esta estaba muy cerca y no pudo correr. Los bastardos proyectiles de la injusticia y el desorden le habian impactado y abatido con su prometedora vida de maestra escolar. Toda la ciudad ha estado en gris desde entonces, mi madre huyo aquel año para ver una forma en la que jamás tuviesemos que pasar por lo mismo. Eran dos Corinas en el exilio: una en el exilio patrio, y otra en el exilio corpóreo tanto como así otros casos similares o quizá algo diferentes.

Casi quince años luego de aquellos días tan fatales y mortífagos para un pueblo como el nuestro, hay gente que admite que esto nunca fue real. Que nunca hubo asesinos, ni ladrones, ni gatos ni pericotes. Ojala lo fuera, y ojala los hijos de Corinita la maestra y yo, hija de Corina la exiliada, estemos mirando el cielo como siempre y con los pies puestos en tierra pensar en un futuro balanceado, con más energías para vivir.

Es más que claro, que el mayor peso del mundo no solo es la ignorancia, sino también la hipocresía. Es ineludible decir que si ocurrió, que las cosas si cambiaron, que si desaparecieron 24 mil millones de soles en una cuenta bancaria estatal, que hubo muertos, que hubo asesinos, que las manos de alguien (que de antemano ya está tras las barillas del oprobio y la soledad) se mancharon de sangre, o no asi su propio cerebro que maquinó planes tan malévolos, que hay alguien mintiendo y hay alguien que cree que aún habemos tontos para creer esas falsedades sin fundamento.

Aquellas páginas escarlata de la historia en la vida de muchos "seres que son libres, siempre libres" jamás podrán borrarse, no dirán mentiras. Aquellas tardes de octubre, o enero, o abril de muchas personas que quizá fue el ultimo en la que vieron el sol, no serán borradas de un pueblo que no ha dificultado su memoria, ante el atrevimiento y la osadia de quien lleva la mente y manos, llenas de verguenza oprobio y carne humana.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Touché


Al inicio de la cuerda oscura e insegura, todos estamos cerrando los ojos esperando el momento indicado para comenzar a desplazarnos, para llegar al otro lado. Rogandole al cuerpo y a lo que sea para no caer, seguimos, sosteniendo un bastón horizontal en nuestras manos, desafiando la gravedad. 

A nuestros pies (y mas debajo) un payaso y sus malabares equívocos recuerdan que no todo es dificil, y la carcajada inesperada aumenta el nerviosismo de seguir cruzando. Los elefantes saltarines y el león con el domador estan allí, luego del acto del payaso, para sorprender en tan ecuánime forma de desafiar los miedos humanos. 

Y mientras seguimos cruzando, con los ojos cerrados dibujando aquel espectáculo, a paso lento avanzamos. El titiritero ya guardo a sus pequeñas creaciones, el público se ha puesto de pie. Es hora de abrir los ojos, ya es el fin de todo, todos aplauden, se cierra el telón.

Gracias vida, has sido todo un circo.


martes, 23 de noviembre de 2010

La maquina que algun día fue suya



La crisis económica ha golpeado lo profundo del corazón de mi abuelo. Impuestos hasta por el aire que respiramos o por estar parados en la calle. Más aún el hecho de ser padre en una edad muy avanzada (si, pero a la fuerza). "Quisiera estudiar medicina, cambiar de profesión para poder afrontar esta crisis. Lo que sea pero jamás político" - Dice en el lugar de Atlas, cargando todo el mundo sobre sus propios hombros en su edad avanzada.

Siempre he dicho que mi abuelo tiene corazón de fierro, pero un alma de chocolate: Demasiado dulce. Cuando niño, su primer regalo fue una cocinita de juguete, no para que prepare algo en su imaginacion furtiva infante, sino por que le daba curiosidad desarmarla y ver que habia dentro. Todo un universo en su cabecita a edad temprana ya anunciaba su vocación futura: Mecánico industrial.

En una edad en donde todos pensamos en fiestas y otras cosas, el ya tenia sus propios haberes, su propia casa y sus propios chocolates y dulces, cosas que le encantaba.Con mi abuela todos los años en su cumpleaños, buscamos hacerle herramientas de azucar: La combinacion de sus dos mundos favoritos. De él he aprendido muchisimas cosas, con él y mi abuela he recorrido algunas penumbras en la vida y he salido al lado claro de la luna con un solo abrazo de ellos dos.

Desde joven, compró sus propias cosas y sus propias herramientas, haciendo de él alguien respetable en el medio, algo así como la vieja enciclopedia que todo el mundo quiere consultar. Ya con esta crisis, y con la impotencia muchas veces para hacer algo en la fresadora o en el torno, decidio venderlos, vender la chatarra y los pedazos de metal arrinconados en el garage.

Lo encontré un dia llorando, por sus fierritos amados pero no quedaba otra: Era hora de decirles adios y con ellos a la larga trayectoria de un proyecto de vida ya casi por culminar. Sus lágrimas penetraban como un cincel en mi corazón moderno y algo esquivo a aquellos sentimientos tan fuertes que uno muchas veces prefiere poner de lado para no ser tan debil, pero me he dado cuenta que los seres humanos cuando crecemos y evitamos esos sentimientos, por mas maduros que digamos ser somos la otra cara de la moneda, el lado oscuro de la luna.

Llegó la hora de que él venda la fresadora que habia comprado en los años 40s. Todo mi corazón y mis oidos se tornaron en la frase que quizá me hizo caer al suelo un instante que cuando al ver que el señor que trajo la máquinaria para llevarselo al nuevo dueño, dijo mi abuelo: "Tenga cuidado al llevarlo, por favor no lo lastime".

Es asi como esos fierritos cobraron vida, como una máquina se convirtió de carne y hueso en algunos segundos, aunque creo que para mi abuelo ellas siempre lo eran. Todo eso es más que un recuerdo, es la vida de mi abuelito por pedazos, que encajan perfectamente. Al ver el espacio vacío era como si le hubieran quitado un brazo y una pierna, algo faltaba.

Se quedo un par de dias entre la cama y caminar las escaleras del viejo caserón para 4 personas. Mis palabras fueron escasas y entrecortadas para terminar de escribir lo que sentí luego de verlo así, pero entiendo que tengo a alguien muy especial en mis antecedentes genealógicos, ahora es el turno del nuevo dueño escribir la historia de la máquina que algun dia fue de un gran hombre como mi abuelo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El blues del chupetero.


Para ser chupetero hay que ser multifacético y carismático, saber de deporte, política, medicina natural y lo mas importante: saber la vida de casi todo el mundo. Hay que tener una voz elocuente y peculiar para ofrecer el producto tan auxiliante en dias típicos de 35º y hay que tener fuerza y adaptarse a las semanas inusuales del friaje por que el negocio aparentemente va mal en esos dias.

Hay que levantarse temprano para ir a la distribuidora y hay que cuidar mucho el "cooler" para que los chupetes aguanten el tragin diario y jamás se hagan aguita. No estudiar economía pero si ser capaz para dar vuelto y cargar un sencillero gigante sin la necesidad de trabajar en el banco. Hay que tener elocuencia total, esa es la clave, dar sabor a las afueras de los edificios llenos de gente, apoyar a los motocarristas entre otros.

No ganarán mucho con esa "profesión ocasional", por lo que creo que si alguno quiere ser chupetero, aparte de no haber  podido tener las facilidades a una mejor educación, tiene que tener una vocación única de saber cuando hacer las cosas, donde y como. Hay que estar enterado de los últimos partidos de fútbol e ir al estadio para hacer barra por cualquier equipo a la vez de ofrecer el producto. Nota importante: ya que el negocio se nutre de las temperaturas altas y la necesidad de refrescarse, lleva una gorra.

en fin, chupetero aburrido sin chamba se queda. Mejor dedíquese a otra cosa.

jueves, 21 de octubre de 2010

Lo que escribí a las 3.



Solo sé que soy una extraña, solo sé que la vida me ha llevado  por sus rincones inciertos y ocultos para así enseñarme que simplemente no pertenezco. Todas las paredes han sido rojas o de cualquier otro color. Yo, negro o quizás gris. Los colores han sido mezquinos o quizás ajenos a mi presencia y han preferido irse para otro lado. De cuando en cuando pintan mi corazón de un rayo de esperanza pero en menos de un segundo se va.

La tristeza y la soledad son sentimientos netamente humanos, ¿Y si todos viviríamos felices, que seria de nosotros? Seriamos seres mucho mas aburridos o quizás demasiado monótonos. Un mundo de muchas sonrisas asusta, por que es ahí donde crecen las dudas de que si es real o verdadero. La vida no me ha enseñado a sonreir mucho que digamos, me ha enseñado a gatear, a correr, a gritar, a callar, y a escribir en ratos en los que pienso nada más que en esto. 

Bien decia el escribidor que hace poco ganó un premio: "Quieres escribir bien, no seas feliz".

viernes, 15 de octubre de 2010

Arrastrar.




por el suelo camina mi pueblo
por el suelo moliendo condena
por el suelo el infierno quema
por el suelo la raza va ciega...
esperando la última ola
pachamama me muero de pena
escuchando la última rola
mamacita te invito a bailar... ♪

- Manu Chao